lunes, 11 de agosto de 2008

Misteriosa Subterránea ( con final 1 )

Pero no sé por qué, creo que nadie sabe el porqué... yo nunca viajaba en subte en esa ciudad, y es más, la odio a esa ciudad... 8.30 de la mañana de ese jueves, siempre de jueves yo, casi sentados en el mismo asiento... digo casi porqué no la vi, ella tampoco y en el choque de caderas, de caballerosidad le cedí el lugar...
Ella leía tranquilamente el diario y me ofreció sin hablar, casi sin mirarme, como sabiendo de mi o solo porque soy hombre, la parte deportiva... yo, un loco por seguir los deportes... en especial el fútbol, como la mayoría de los argentinos, que lo sentimos con gran fervor...así fue que acepté su préstamos de palabras empapeladas...en forma de rectángulo,...
Pero no me molestó perder el asiento del subte, si tan solo eran 4 estaciones las que tenía que recorrer para llegar a destino... sin darme cuenta, leyendo la parte del fútbol de ascenso yo, bajé la mirada y ella no estaba más... no había dejado rastros de ese pelo lacio y hermoso, color marrón... con otras mechas, no miré bien.. a esta hora de la mañana y con otro viaje desde otra ciudad encima, uno no entiende mucho... pero que me hizo despertar me hizo despertar...
Llegué al trabajo y saqué un par de cosas de mi saco, que dejé sobre el escritorio. En el bolsillo de afuera del mismo, buscqué las llaves para poder abrir los cajones y entre ellas había un papel, dentro de este un teléfono, un inentendible y un pelo de color marrón. Sí, como el de ella... medio húmedo... no sé... pero eran pistas... y no hice más que traer a mi cabeza a ella. Pensé que era ella...
Estuve desorbitado toda la mañana, medio como dicen los jóvenes ahora... medio “colgado”... rapidamente pasé al almuerzo en el salón del 4to piso de la empresa y me mezclé entre los compañeros de trabajo para escuchar que era lo que se opinaba del partido del partido del otro día que jugamos nosotros y Brasil, que ganamos 1 a 0 sobre la hora, y del próximo súper clásico que nuclea al país... si, era entre River y Boca, pero como hay cada loco que le tocas a su ídolo y no se puede hablar más, por eso no hablé, tampoco, para no hablar de sistemas tácticos, historia, y menos del árbitro de turno...no me tenían con esa faceta dentro del trabajo y no me iba a andar mostrando para llamar la atención...además tenía la cabeza en otro partido...
Con todo eso en el estómago volví a mi silla y decidí llamarla, con la mala fortuna de que me temblaba la mano y no era parkinson, era miedo... era como llamar a alguien extraño, era extraño porque ni siquiera cruzamos palabras, solo miradas dormidas, algunos titulares del día anterior, y un papel con apellidos que adelantaban el evento del domingo... faltaban 4 días para el partido y alguno de todos esos o quedaría en la historia o serían más nombres que aparecen de apertura en apertura, de clausura en clausura...
En principio, del fin, clausura era lo que yo tenía en mi por no querer llamarla... me tomó tiempo y decidí que no sería lo indicado. Esperaría a lo sumo hasta el otro jueves, el mismo subte, combinación, hora, saco y pantalón y asiento para ver si podía rescatar alguna palabra con ella, y así sacarme el medio escénico...cajonearlo ...
Lo que no se cajoneó fue la espera... estaba dando vueltas todo el día... en casa solo, siempre pensaba en llamar, pero me agarraba el temblor ese, como si llegaran sismos solo sobre mi, como si cuándo fuera al marcar el número, el cliente no existiera,... como si me fuera a atender alguien que no era ella, o ella y no me hable y me corte, o una voz masculina...
Se hizo sábado a la noche, un día antes del partido que todos querían ver... y no aguanté más, pero tuve la ayuda de mi amigo Ernesto que vino a casa y él, sin ton ni son, marcó el número (me excusé diciéndole que tenía las manos engrasadas, que marque él), ... como si nada, como si se comiera un pedacito más de la milanesa que yo había cortado y puesto en la picada... tomé con mi mano derecha el teléfono y con la izquierda me aferré al fernet... me atendieron y al decir hola, sonó como un eco... de mi hola, como si hablara al extranjero.
Mi eco se cortó repentinamente, y escuché como si pasara un subte y luego era como tener el oído dentro de un caracol, ese ruído extraño del mar.. extraño pero lindo... y de repente un bip y la típica operadora “ usted se ha comunicado con la casilla de mensajes de ... ( no me dijo el nombre! ), deje su mensaje después de la señal”... acto seguido, corté, sin dejar que corran ni milésimas de segundo luego del bip.
Mi amigo me miró casi con mi misma cara de asustado... parecía más asustado que yo, y me preguntó que me pasaba, le dije que nada y de espantado pasé a enfadado, sin sentir el “enfado”. Vimos el partido del sábado, charlamos de mujeres, familia, ex, salidas, recuerdos varios... salpicones de recuerdos por todos lados... mucha risa... y el fernet ya pedía recambio... no había recambio, pero ya era la hora, nos teníamos que juntar con los demás en un bar del centro, para salir y empezar a fabricar más recuerdos para la próxima prosperidad.
Y nos fuimos. Siempre se sale con la expectativa de ver a alguien, la de busquetear algo, o la simple situación de lima. Mambo y risa con amigos. Pero yo ya salía con la ilusión de que en mi ciudad haya subtes. No los encontré.
Pasó el fin de semana, todo en coma, y los 65 meses volví a esa ciudad. Después del choque deliraba con un mito, y me contaban que me estudiaban. Solos pocos saben que
casi no lo es. Sé la verdad, pero maneja mi inconsciencia, no me dice su nombre, y me tiene constantemente a expectativa de su gusto.

No hay comentarios: