lunes, 11 de agosto de 2008

De la pizarrá.. a acá...


Entre las calles sábanas con dibujos y almohada con secretos, se

atraviesa una calle medio escondida, a la cuál todos sabemos llegar.

Es la calle todo tipo de sueños. Calle infinita si las hay, con

diferentes colores para cada protagonista en piel interior que la

concurra. Todos pasamos por aquí. Y a veces las realidades

traicioneras, comen al inconsciente ( siendo este último consciente

de que lo desbordan ) y en un cerrar de ojos, en el que no sabemos

en que momento/minuto exacto nos dormimos, aparecemos como

despiertos en la calle pesadillas.



En realidad un callejón, y muy visitado, por cierto. Con salida,

claro está. Esta es la más ansiada, la que nos lleva al no morir un

poco más, la que nos despierta justamente. Agitado, confundido,

lloroso, el ¿ qué pasó?, ¿ qué hora es ?... El volver a la realidad,

la verdadera realidad y buscar el camino, nuevamente, que nos lleve

en esos minutos inexactos de oscuridad y vueltas, a la calle todo

tipo de sueños entre lo que sea y lo que sea.


Pero no de nuevo a la realidad tan grabada a fuego en el

inconsciente, preparado para liberarla y uno dormido o despierto o

no sé... la maneja al mejor sitio, para poder descansar bien. Sin

sobresalto. Alguno. Esperando que ese que te hace pensar, deje de

maquinar, deje de darle ayuda al sentir y así descansar

verdaderamente, sin amanecerse por muchas horas.

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