
Entre las calles sábanas con dibujos y almohada con secretos, se
atraviesa una calle medio escondida, a la cuál todos sabemos llegar.
Es la calle todo tipo de sueños. Calle infinita si las hay, con
diferentes colores para cada protagonista en piel interior que la
concurra. Todos pasamos por aquí. Y a veces las realidades
traicioneras, comen al inconsciente ( siendo este último consciente
de que lo desbordan ) y en un cerrar de ojos, en el que no sabemos
en que momento/minuto exacto nos dormimos, aparecemos como
despiertos en la calle pesadillas.
En realidad un callejón, y muy visitado, por cierto. Con salida,
claro está. Esta es la más ansiada, la que nos lleva al no morir un
poco más, la que nos despierta justamente. Agitado, confundido,
lloroso, el ¿ qué pasó?, ¿ qué hora es ?... El volver a la realidad,
la verdadera realidad y buscar el camino, nuevamente, que nos lleve
en esos minutos inexactos de oscuridad y vueltas, a la calle todo
tipo de sueños entre lo que sea y lo que sea.
Pero no de nuevo a la realidad tan grabada a fuego en el
inconsciente, preparado para liberarla y uno dormido o despierto o
no sé... la maneja al mejor sitio, para poder descansar bien. Sin
sobresalto. Alguno. Esperando que ese que te hace pensar, deje de
maquinar, deje de darle ayuda al sentir y así descansar
verdaderamente, sin amanecerse por muchas horas.
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