lunes, 11 de agosto de 2008

Manos Arrugadas, Tendones Marcados, Enseñanzas Marcadas a Fuego

Te buscaron o no. Te quisieron, te quieren, te van a querer. Seguro. Con poca o mucha demostración. Con muy pocos límites o muchos. Con mucho recelo y protección. Pero te aman, no te quieren. Llegaste y fuiste lo mejor que les pasó, o les volvió a pasar. Todo lo dan por tu comodidad, por tu día a día, por tus satisfacciones y en especial por tus necesidades.
Pero, quien te crió?...
Algunos fuimos críados por madres y padres. Que nos pudieron dedicar el tiempo necesario y más aún.
Otros las madres, las grandiosas madres que nos dan todos los gustos que pueden y nos bancan a morir desde la lágrima que no sale hasta la última derrochada, porque antes no estaba la madre trabajadora... antes era la ama de casa, la que cuidaba a sus hijos siempre, hacía las compras, y los quehaceres domésticos. O la que trabajaba mientras ibamos al colegio.
Otros los padres, porque nuestras madres si trabajaban, pero más horas que el padre, o que trabajaban a diferencia del padre... Y porque siempre hay más afinidad entre hijo y padre.
Otros, nos cuidaron las tías. Las que eran más cercanas y hasta nos daban algunos gustos increíbles. O las mismas tías, que uno nunca quiso que lo cuidaran...
Otros, nos cuidamos solos, pero con la presencia de los padres y la siempre presencia de una segunda ama de casa.
Otros, nos cuidamos casi solos.
Otros, solos.
Pero a otros, nos cuidaron nuestros abuelos. Los que nos esperaban del jardín, con el pan con manteca, con sus cabronadas, con sus paseos por las plazas, con su empuje en las hamacas, tomando al subibaja como un juego pero sabiendo que así es la vida, con la vista clavada en que no nos pase nada, con sus mandados a cuestas y nuestras manitos en sus manotas que los acompañaban, sabiendo que de vuelta te llevabas un paquete de figuritas, una golosina, un recuerdo, una enseñanza, unos saludos, muchas veces molestos y excesivos de otros vecinos, con sus problemas, con sus historias, con sus enseñanzas para ser persona, con el almuerzo, con la siesta, con la merienda, con la noche y un huequito en sus camas, avisando antes a casa que uno se quedaba a dormir, con los que uno aprende a jugar a los naipes o cartas, como quieran, a los juegos más inocentes... como el culo sucio por ejemplo. Porque nos enseñaron a ser caballeros, o damas, nos enseñaron cosas que en el colegio no se aprenden ni se emprenden, porque nos inculcaron el amor a los nuestros, porque sin querer los amamos a un nivel altísimo. Por sus besos, abrazos y principalmente por sus retos o gestos demostrativos de amor y educación. Por todo eso, y mucho pero mucho más...
A nuestros abuelos...

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